-Estás muy guapa -enseguida me
enrojezco e intento esconder mi rostro bajo los largos y ondulados
mechones de mi pelo.
Me había invitado a ir al cine. No era
un lugar adecuado para ir de etiqueta pero me gustaba arreglarme y
sobretodo, me encantaba impresionarlo.
-Gracias amo -mi voz tímida contestaba
cortésmente.
Me había puesto un vestido de tirantes
finos que se ajustaban en mis hombros y bajaban en forma de pico
hasta llegar a mi poco desapercibido escote, resaltándolo
sutilmente. Llevaba un fino cinturón blanco a juego con mis
sandalias que hacían resaltar los mezclados colores del vestido.
Tengo la intuición de que en el cine me hará hacerle una mamada,
con lo cuál estoy encantada. Quiero volver a sentir su polla mojada
entrando y saliendo de mi boca mientras paso mi lengua por ella,
quiero lamerle la punta rosada del final. Me derrito con solo
pensarlo. Me miro al espejo y sonrío satisfecha. Lo observo sin que
el se dé cuenta. Se está atando los cordones de sus Vans negras. Él
está guapísimo, como siempre. Lleva unas calzonas vaqueras que le
llegan justo por encima de las rodillas y una camiseta negra con
cuello terminado en uve, le queda genial. Alza la vista y nuestras
miradas se cruzan en el espejo.
-Vamos antes de que se haga más tarde
-le hago caso, estoy deseando llegar.
Estamos haciendo cola para que nos den
las entradas. No estoy muy satisfecha con la película que vamos a
ver, pero como él la ha elegido, no puedo negarme. Odio las
películas de miedo y él lo sabe, está claro que lo ha hecho
aposta. Finalmente entramos en la sala y nos vamos a las butacas del
final, donde apenas hay gente y donde la iluminación es bastante
escasa. Sé cuales son sus intenciones y los dos sabemos bien que va
a pasar en probablemente pocos minutos. Nos sentamos e inmediatamente
pasa su brazo por detrás de mi hombro en forma de protección, sabe
lo mal que lo voy a pasar. Yo me limito a acurrucarme en su pecho.
Paso mi pierna derecha sobre la suya y la levanto hasta que mi
rodilla roza su paquete. Me mira con cara pícara y suelto una risita
tonta.
La película acaba de comenzar y ya
estoy aterrorizada. Intento mentalizarme repitiendo en mi cabeza que
nada de la película es cierto, todo por disminuir mi miedo. Miro a
mi derecha, donde no hay nadie ocupando los asientos. Estoy asustada
así que me aferro a su cuerpo. Él me acerca más y estamos cuerpo
con cuerpo. Gira la cabeza hacia mí y pega su boca en mi oreja.
-Deberías agacharte si tienes tanto
miedo y así ya no verás nada -al principio no lo entendí muy bien
pero cuando su mano empezó a hacer presión sobre mi nuca,
empujándola hacia abajo, lo entendí todo. Enseguida pude apreciar
su erección apretando el pantalón y curiosamente, el botón ya
estaba desabrochado y la cremallera bajada. Meto la mano en el
pantalón y acaricio su polla sobre el calzoncillo. Notaba como
endurecía bajo mi suave tacto. Elevo la vista y lo encuentro
sonriendo hacia la pantalla gigante. Masajeo la zona y hago escasos
círculos bajo la palma de mi mano. Sigo así hasta que noto la zona
humedeciéndose. Levanto la mano y la prenda está mojada. No espero
más para sacársela del pantalón. Está bastante grande y húmeda.
La agarro entre los finos dedos de ambas manos y aprieto levemente.
Chupo un poco la punta e intenta ahogar un gemido que solo oímos él
y yo. Siento sus manos sobre mi cabeza y me obliga a metérmela hasta
el fondo. Siento las arcadas pero no me pienso detener. Subo y bajo
mi cabeza a la vez que la saco e introduzco en mi boca con
intensidad, manteniendo el ritmo. Dejo la polla lo más adentro que
puedo de mi garganta y empiezo a girar mi lengua alrededor de ella.
Voy sacando la polla lentamente pero dejo en el interior de mi boca
la punta que ahora se encuentra inflamada y muy rosa. Paso mi lengua
por la raja del final, alentándola. No escucho la película, solo
puedo oír sus entrecortados suspiros. Solo puedo sentir los tirones
de pelo que me proporcionan sus manos situadas en forma de puño
sobre mi cabeza, agarrando varios mechones. Tira de ellos hacia
arriba haciéndome levantar la cabeza. -Buena chica. Para si no
quieres perderte la película.
-De hecho, no me importa.
-Shh que no me entero.
Estoy confundida, ambos estábamos
disfrutando de esa mamada... y estoy demasiado cachonda para dejarlo
así, a medias. Me enderezo y me quedo con la esperanza de que luego
me deje seguir. Me coloco como en la posición inicial. Veo como su
polla cambia de volumen, ya no es tan grande. Miro la pantalla y solo
veo sangre y tripas, todo muy asqueroso. Dudo que esta mierda le
pueda gustar a alguien, ni siquiera sé por donde va, estoy deseando
que termine y que me lleve a casa para dar fin a lo que había
empezado. Pasa el tiempo y yo solo puedo pensar en salir de una vez
de la sala, se me está haciendo eterno. Cierro los ojos y decido
relajarme sobre su hombro. Cierro los ojos y así pasan los minutos
hasta que una voz me susurra al oído.
-Vámonos, ahora empieza la parte de la
película que te gusta -me dice sonriendo.
Abro los ojos y así es, veo como la
gente se levanta lentamente de los asientos y avanzan hasta la puerta
de salida. Sin malgastar un solo segundo, lo agarro de la mano y
salimos pitando de ahí. Mi paso es acelerado en la calle, voy
esquivando a la gente y mientras tanto, Alex intenta no quedarse
atrás. Quién diría que él es el amo.
-Ey, ¿a qué viene tanta prisa? -dice
desde atrás.
-Necesito terminar lo de antes -digo.
Lo oigo reír detrás de mí. Hemos
llegado a los aparcamientos que se encuentran casi desiertos, por lo
que no me resulta difícil localizar el coche. Cada uno monta en su
correspondiente lugar pero antes de que él pueda meter las llaves y
arrancar el coche, decido pasarme a su lado, montándome encima suyo
con una pierna doblada a cada lado. Me agacho un poco para llegar
hasta la palanca del asiento y lo echo hacia atrás.
-Vaya, estás ansiosa zorrita.
Antes de que pueda seguir lo callo con
un beso intenso. Sujeto su cara entre ambas manos y las suyas van
bajando lentamente por mi espalda, proporcionándome suaves caricias
hasta llegar a mi culo, agarrando con cada una de sus manos mis
cachetes y apretándolos sin piedad. Suelto un pequeño grito y el
sonríe con orgullo. Noto su erección entre mis piernas y empiezo a
mover mis caderas hacia delante y atrás. Me pongo cachondísima en
apenas unos segundos. Me sujeta las caderas y las aprieta de vez en
cuando. No dejo de besarle, le doy pequeños besos de vez en cuando,
a veces bajando por su cuello o dirigiéndome a su oreja, donde
apenas muerdo el lóbulo.
-Espera, creo que deberíamos ir a un
lugar más discreto -susurra entre mis labios.
-Está bien -contesto automáticamente.
La verdad es que en estos momentos
puede hacer conmigo lo que le dé la gana. En realidad, siempre puede
hacerlo, y nunca desperdicia la ocasión.
Arranca el motor y sale de los
aparcamientos. Enseguida se incorpora a la autovía pero no pasa
mucho tiempo cuando se desvía por una salida. No sé dónde nos
lleva pero no me importa. El sol se está escondiendo en el horizonte
y el cielo se tiñe en diversas tonalidades de naranjas y violetas,
haciéndolo más bonito de lo normal. Sin saber cómo, nos
encontramos en una ancha carretera de tierra. A los lados solo se ven
cultivos. El lugar está completamente ausente de personas, es
perfecto, aquí nadie podrá vernos.
-Sal -me ordena mientras abre su puerta
y sale al exterior. Sigo sus pasos y me acerco hasta él. Sin verlo
venir, me pega a la ventana del conductor de un empujón y me besa
con fuerza. Enseguida paso una pierna sobre su cadera izquierda y el
pega aún más su cuerpo al mío. Agarra con su brazo derecho mi
pierna izquierda y la eleva llevándola a su cadera, de forma que mis
dos piernas se encuentran rodeando su cintura. Poco a poco, empiezo a
sentir como el bulto de su entrepierna crece, a la vez que la
temperatura de nuestros cuerpos. Me separa de la ventana y me lleva
cogida, sosteniéndome con los brazos bajo mis nalgas. Noto que me
tumba en una dura y plana superficie, el capó del coche. Esto se
pone interesante. Yo estoy abierta de piernas y el está acariciando
mis piernas, subiendo lentamente hasta llegar al interior de mis
muslos. Se aproxima hacia mis bragas y empieza a acariciar mi coño
húmedo sobre ella. Estoy demasiado cachonda, quiero que me haga
suya, así que bajo mis manos hasta sus vaqueros y empiezo a quitar
el botón. Él deja el tacto sobre mi cuerpo para dirigir sus manos a
la cremallera y bajarla rápidamente. Se baja los pantalones hasta
las rodillas junto al calzoncillo. Yo me dedico a mirar su enorme
polla. Llevo mi mano hasta ella y empiezo a subir y bajar con
lentitud. Me detengo en la zona sensible del final y hago delicados
círculos en ella. Él me agarra de la muñeca y la eleva hasta
dejarla por encima de mi cabeza. Me besa fugazmente y engancha sus
manos en cada extremo de mi braga, comenzando a bajarla con cuidado.
Mientras lo hace, yo mantengo mis piernas hacia arriba y por primera
vez en todo el tiempo que llevamos en este lugar, me preocupo por el
hecho de que alguien pueda observarnos. -Alex, ¿y si alguien nos
está viendo?
-Tranquila, no hay nadie... y si lo
hay, que disfrute.
Me río de su comentario y decido no
preocuparme, me agrada más la idea de disfrutar del momento. Deja
las bragas sobre el capó y se detiene para masajear mi clítoris,
proporcionándole delicados toques. Escupe en la entrada de mi coño
y me mete su dedo índice y corazón en la boca para mojarlos con mi
saliva para, seguidamente, introducirlos en mi coño y comenzar a
follarme rápido con ellos. No tardo mucho en empezar a gemir. Me
agarro ambas tetas por encima del vestido y el sujetador. Él, que me
ve, para y saca sus dedos de mi interior, se acerca a mí y me
levanta hasta dejarme sentada. Con sus manos intenta buscar la
cremallera del vestido y una vez que lo hace, la baja y desabrocha mi
sujetador. Me baja los tirantes de las dos prendas dejando mis
redondas y grandes tetas al aire.
-Pellízcalas -me ordena.
-Sí amo.
Me encanta tocarme las tetas, y más
pellizcarme los pezones así que lo hago gustosamente. Observo como
se pajea la punta de la polla y cuando se le ha mojado, la coloca
justo en la entrada de mi coño. No pasa mucho tiempo cuando ya la
noto en mi interior, entrando y saliendo con una velocidad elevada.
Los gemidos salen de ambas partes con fuerza. Los dos estamos
cachondísimos y pronto empiezo a sentir como algo se acerca en mi
interior. El ha aumentado el ritmo gradualmente y ahora va a una
velocidad imparable. Estoy muy cerca, a punto de rozar el orgasmo.
Mis fuertes gemidos me delatan y Alex se da cuenta. Él también está
a punto de llegar y de repente, disminuye el ritmo casi al máximo,
dando pequeñas y delicadas oleadas de placer por todo el cuerpo,
haciendo que todas y cada una de mis extremidades tiemblen bajo su
ser cansado. Noto como las sensaciones se aproximan a mí sin dejar
ni una sola parte de mi cuerpo libre, haciéndome llegar al más
intenso orgasmo que haya tenido nunca. Me corro entre sonoros gemidos
que salen una y otra vez de mi garganta. Siento como él se retuerce
en mi interior y da unas últimas lentas embestidas pero bruscas
embestidas y finalmente dejando su corrida en mi interior. Saca su
polla y me ayuda a bajar del capó.
-Límpiame zorra.
-Sí amo -contesto alegremente.
Me agacho y apoyo las rodillas sobre la
tierra del suelo, ensuciándolas un poco. Agarro su miembro entre mis
pequeñas manos y lo llevo a mi boca que ahora está seca y sedienta.
Chupo una y otra vez hasta dejarla limpia e impecable.
-Buena chica, es hora de volver a casa
-me tiende su mano y me ayuda a levantarme.
Mientras él se sube los calzoncillos y
los pantalones, yo me coloco las bragas. Montamos en el coche y tras
una larga e inolvidable tarde, emprendemos el rumbo de vuelta a casa.
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